Encuentro Misionero de la Familia Vicencina

"El hambre mata, ¿podemos matar el hambre?".

 

Hno. Paco Berbegal y asistentes al encuentro vicenciano

La Familia Vicencina, para potenciar el carisma de servicio a los pobres y consolidar la unidad, se reunió en Castellnovo los días 25-27 de abril, 2008, bajo el lema: «El hambre mata, ¿podemos matar el hambre?» El tema central de la jornada lo dio el Hno. Francisco Berbegal, c.m. (Provincia de Barcelona, primer plano de la gráfica) Director de Covide-Amve. La ponencia levantó un sin número de preguntas e inquietudes, pues se trataba de despertar el hambre de Dios y, en consecuencia, despertar el hambre de compartir. Tomando como punto de partida el número uno de los objetivos del Milenio de la ONU, que versa sobre la erradicación de la pobreza y el hambre en el mundo, el Hno. Paco iluminó, apoyado en el Evangelio y en los valores de nuestro carisma de evangelización y servicio a los pobres, el presente de la Familia Vicenciana en España.

Para el año 2015 se podrá evaluar el objetivo de reducir el hambre en el mundo a la mitad de lo que está hoy, año 2008. Alugnos países apunta a ello, tales como China o la India, pero en su conjunto queda muchísimo por hacer. Nuestro cometido como Familia Vicenciana es, primeramente, concienciarnos de que hay millones de seres humanos que pasan hambre, de que diariamente mueren de hambre 24.000 seres humanos, 18.000 de ellos niños; de que en los últimos 50 años han muerto de hambre 400 millones de hermanos nuestros. Concienciarnos, en suma, de que alimentos hay, hoy por hoy, para alimentar el doble de habitantes de los que pueblan la tierra.

La reflexión caló hondo cuando, tras sendo taller de análisis de la realidad, se pudieron descubrir algunas de las causas de la pobreza y, por ende, del hambre en el mundo. Algunas de las cuales son: falta de educación, malas políticas agropecuarias de los gobiernos, así como la especulación comercial de lo que es un derecho fundamental de todo ser humano -la alimentación; la corrupción y la malversación de fondos, la fuga de capitales a través de las transnacionales, etc.

 

 

principal

Para grandes males, grandes soluciones. Como Familia Vicenciana, esto es, desde nuestro carisma, las soluciones deberán encaminarse a potenciar todo aquello que permita la alimentación de los pueblos; a lograr acuerdos de comercio y tecnología con la ayuda de la cooperación internacional; a tomar en cuenta la cultura de cada pueblo para poder ofrecer ayuda alimentaria acorde a las costumbres de las gentes; buscar un equilibrio entre agricultura y conservación del entorno natural, para lo cual es esencial el establecimiento de políticas adecuadas que priorice la producción de alimentos, como un derecho básico, y, a su vez, garantice el medioambiente.

Otros talleres remataron el objetivo del encuentro: decubrir la respuesta a la pregunta formulada en el lema: «¿podemos matar el hambre?», a lo cual se concluyó que sí es posible si cambiamos de actitud, si nos inspiramos en el Evangelio, si nos concienciamos de que el hambre en el mundo es cuestión de que los alimentos están mal repartidos y de que alcanzan para dos mundos como el nuestro.

Un buen médico analiza el estado de salud del paciente y después de ver y evaluar el problema pone remedio. La Familia Vicencina en España decide actuar con celeridad y lo hace en lo siguientes incisos:

1. Potenciar el derecho a la alimentación.

2. Exigir a los gobiernos el goce de otros derechos tales como el desarrollo, el agua y la tierra.

3. Concienciar a tiempo y a destiempo para que haya una adecuada distribución de los alimentos, pues hay alimentos suficientes para todos.

4. Incidir en la voluntad de los politicos, a través de las instancias pertinentes, para que garanticen los derechos alimentarios, sociales y culturales.

AIC, HHCC, CM, AMM, SSVP, JMV, MISEVI, Amigos de las Misiones conformaron los más de cien asistentes al encuentro en Castellnovo.