Misión en la Mosktia Hondureña: «Y le explicaron el mensaje del Señor a él y a todos los de su casa» (Hechos 16, 32)

Hermano Francisco Berbegal y de la Provincia de América Central, el P. Francisco Alejandro Cortez. Señalar que a Barra Patuca llegaron las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl y a Wampusirpi las Hijas de la Caridad de la Provincia de Centroamérica.

 

Por las peculiaridades de la zona, Monseñor Virgilio crea en 1996 la Vicaría Episcopal de la Moskitia y confiere al P. José Aguilá la responsabilidad de conducirla como Vicario. La Parroquia de San José, en Puerto Lempira, estaba atendida por los PP. Capuchinos en la persona del P. Juan Samsa y habían manifestado su intención de dejar la Parroquia. De ahí que en 1998, a instancias de Mons.Virgilio y de la Provincia de Barcelona, se conformó un equipo interprovincial para atender la Parroquia de Puerto Lempira. Se puso en marcha un proyecto interprovincial con tres misioneros: el P. Enrique Alagarda (Provincia de Barcelona, España), P. Ángel Mª Echaide (Provincia de Zaragoza, de España) y P. Luís Hernando Álvarez (Provincia de Colombia). El P. Juan Samsa permaneció un tiempo apoyando al nuevo equipo, hasta la inauguración de la nueva iglesia parroquial.

 

En el año 2000 se celebró un hermoso acontecimiento. No es referente al Jubileo. Aunque estaba en sintonía con esta fiesta de toda la Iglesia Católica. El acontecimiento: Primera Asamblea de la Vicaría de la Moskitia. Lema: Juntos construimos la Iglesia.

Desde ese momento se comienza a configurar una nueva manera de trabajar que iría llevando poco a poco a conformar una Pastoral de Conjunto de toda la Vicaría, manteniendo las peculiaridades de cada parroquia. Para esta tarea se formó un Equipo Pastoral de la Vicaría y se elaboraron unos Estatutos. Es significativo como, poco a poco, se fue trabajando para dar vida a una nueva forma de trabajar en la evangelización de La Moskitia. Poco a poco, aprendiendo en cada paso y aun con muchos quebraderos de cabeza, inseguridades, tropiezos. Creando, poco a poco, una Iglesia más viva y participativa en sintonía con las peculiaridades de las culturas que viven en esta tierra. Poco a poco, reajustando lo que atrás pareció bueno, pero que debía ir respondiendo a las nuevas realidades. Mirando atrás no importó ir despacio.

 

En el año 2000 se celebró un hermoso acontecimiento. No es referente al Jubileo. Aunque estaba en sintonía con esta fiesta de toda la Iglesia Católica. El acontecimiento: Primera Asamblea de la Vicaría de la Moskitia. Lema: Juntos construimos la Iglesia. Y en lema todo un conjunto de intenciones que querían ser expresadas en un Plan de Pastoral que, después de un largo trabajo participativo de todas las pequeñas comunidades, tomó cuerpo en la II Asamblea que se reunió en el año 2002. “Algo nuevo está pasando” fue el lema. Y es que todo el trabajo realizado ayudó a descubrir las transformaciones que se estaban dando en la sociedad y que planteaban nuevos retos a la identidad y personalidad propia de las comunidades indígenas. En las reflexiones y trabajos se sintió el deber de realizar un estudio de la realidad socioeconómica, cultural y religiosa de la Moskitia,  y así descubrir que retos se podían asumir en este proceso, desde la perspectiva de la cultura, tomando  en cuenta cómo combinar procesos de cambio para mejorar las condiciones de vida y la prevalencia, y rescate a los valores ancestrales.

 

Para la elaboración del Estudio de la Realidad se conformó una comisión de trabajo que diseñó un plan de actuación y elaboró un proyecto para poder financiar los costes del Estudio de la Realidad. Se organizaron todos los trabajos para lograr un objetivo: “Realizar un estudio de  la realidad socioeconómica, cultural y religiosa de la Moskitia que nos permita obtener un diagnóstico de la situación real de las comunidades, que ilumine y oriente nuestro trabajo pastoral, a fin de mejorar las opciones y acciones de la Pastoral Social de la Vicaría”. [continúa >>>>>>]

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