MISIÓN POPULAR EN JESÚS MAESTRO, SAN JUAN DE PUERTO RICO
8 al 22 de marzo de 2009

            Hace más de un año que el P. José Luis Castillo, c.m., de la Provincia de Madrid y Coordinador del Equipo de Misiones de la misma recibió el encargo de preparar una Misión Popular en Río Piedras Hights, en la Parroquia de Jesús Maestro. Un año después hemos vivido la Misión.
            Han sido muchos meses de preparación, muchos viajes a Puerto Rico, para darle forma a la Misión, muchas reuniones, mucho papeleo, imagino que algún tira y afloja por las dos partes, pero al final todo llega y llegó para todos, misioneros y parroquianos, la Misión.



            El día 5 de marzo nos reuníamos por primera vez el Equipo Misionero, formado por los Padres, José Luis Castillo (Prov. Madrid), Víctor Rodríguez y Encarnación Miguel (Prov. Puerto Rico) y servidor, José Miguel Sánchez Florido (Prov. Barcelona); Hijas de la Caridad: Sor Milagros, Sor Ada, Sor Teresita, Sor Evangelista, Sor Carmen María y Sor Vivian, todas de la Provincia de Puerto Rico; y por último, y no por ello menos importantes, los laicos: Curro Ayllón del grupo MIES (Misioneros de la Esperanza) de Málaga, Leticia Calzado y Juan Gómez de JMV de la Provincia de Granada y William E. de Puerto Rico. Por supuesto también fueron misioneros con nosotros muchas personas de la misma Parroquia, que unidos a su Párroco P. Basilio Roldán, c.m. y al Vicario P. Manuel Araujo, c.m., nos ayudaron a integrarnos en la Parroquia y en la Misión. (Ver Misión Andújar, 2009; ver Misión Parroquial)
            Hasta el día 8, comienzo oficial de la Misión, estuvimos conociendo la Parroquia, su territorio y a sus gentes, atando cabos, visitando los que serían los “Hogares Acogedores” (más conocidos en nuestra Provincia como Comunidades Familiares) y visitando casi todas las casas y personas que nos tocaba a cada equipo misionero… pero vayamos por partes.
            La Parroquia Jesús Maestro, no es muy grande en habitantes pero sí en extensión territorial, estando dividida en sectores (cada sector es una urbanización privada, abierta o cerrada), concretamente los cinco sectores son: Río Piedras Hights, donde se encuentra el templo parroquial, El Remanso, Vista Alegre, El Cerezal y Crown Hill. Cada sector, menos Vista Alegre, está cerrado, sí, sí, cerrado, vallado, rodeado por muros físicos de hierro y hormigón. Para pasar hay que tener llave, beeper o pasar por delante del guardia de la Urbanización e identificarte, y no sólo nosotros, sino todo el mundo. Por ejemplo, cada día que se va a la Eucaristia a la Parroquia, sino eres residente de Río Piedras Hights, has de decirle al guardia: “voy a la parroquia, a misa, o a por un expediente, o a rezar”; si el guardia lo tiene a bien t e deja pasar sin más, sino hay que dar nombre… En otros sectores es más complicado aún. Todo esto ha hecho que la Misión haya sido un poco “sui generis”, y que la gente haya costado un poco moverla, demasiados acostumbrados a estar en su “cerrado”…

La Misión ha transcurrido por los cauces normales, ya se sabe, primera semana Comunidades Familiares (Hogares Acogedores) como plato fuerte; en la mañana y a las 6:00 la Eucaristía de Misión, en cada sector. El resto de la mañana se pasaba en visitas a las casas, a los enfermos y ancianos. Rompíamos con las visitas esquemas, ya que la gente no acostumbra a ir andando a los sitios, y nosotros a todos lados íbamos andando, lo que de cierta manera nos ayudó a que todos nos conocieran y a hacer que se diesen cuentan que los pies y las piernas existen, que Dios las creó para andar (por ejemplo). El hecho de ir andando rompía el hielo en muchas ocasiones…
            La tarde dedicada a la Misión Infantil, con la colaboración de jóvenes y catequistas de la Parroquia, siempre en cada sector. En nuestro sector, El Cerezal, comenzamos mal, pues no había costumbre de acudir a la Capilla para catequesis, el primer día sólo hubo tres niñas y porque fueron a sus casas a por ellas, los siguientes días nos juntamos con los del sector de Vista Alegre y empezamos a ser unos pocos más, ya se corría la voz e iban viniendo los niños. Acabamos siendo un buen número y detectamos la necesidad de que en El Cerezal se implante también la catequesis, unida siempre a la de la Parroquia.

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