En la noche, las Comunidades Familiares. Sólo teníamos cuatro, pero cuatro buenas comunidades. No todo el mundo llegó a entender la dinámica de las CCFF, pero la participación fue buena en calidad, no tanto en cantidad. Ha quedado el compromiso de mantenerlas todas. Les ha servido para conocerse entre los vecinos, nos encontramos con gente que jamás había entrado e n la casa del otro a pesar de llevar muchos años viviendo juntos, y la experiencia les ha gustado y mucho.
En esta primera semana concluimos la Misión Infantil con una gran fiesta en la Parroquia. Por la tarde tuvimos la Unción de los Enfermos, con una asistencia muy buena y muy bien preparada, vivimos este momento junto a nuestros enfermos y mayores con gran alegría. En la mañana del sábado vivimos un rosario de la aurora, rezando cada misterio en cada sector, hicimos más de 5 kilómetros andando, pasando de sector en sector, rompiendo simbólicamente todos los cierres de las urbanizaciones. Más de cien personas nos acompañaron.
El sábado 14, en la noche, vivimos la Eucaristía de Comunidades. Una nueva sorpresa, la gente respondió masivamente y con mucha ilusión, el templo se nos quedaba pequeño para dar acogida a todas las comunidades familiares. El compromiso de futuro quedó patente en los testimonios que dio cada comunidad familiar.
Nuestra segunda semana de Misión nos conducía de nuevo a las visitas a enfermos en la mañana, después de la Oración de Misión (sí, sí, también a las 6 de la mañana), esta oración los ha llevado al compromiso de seguir un día a la semana reuniéndose para orar, han creado una pequeña escuela de oración, que puede ser un semillero de buenos cristianos comprometidos con la Parroquia y con el sector de El Cerezal.
En las noches de esta segunda semana teníamos como punto fuertes las Predicaciones Misioneras, bien preparadas, con sus signos y símbolos y con gran participación, no sólo en la asistencia sino en la preparación y en el trabajo. Seguido teníamos la Misión Juvenil. Lo que parecía que iba a ser un fracaso, resultó ser un éxito. De no haber nada hemos dejado un grupo flotante de unos 20 a 24 jóvenes dispuestos a seguir reuniéndose en la Capilla de El Cerezal, con jóvenes de la Parroquia. Jóvenes que nada o casi nada tenían que ver con la Parroquia, más por desidia y dejadez que por otra cosa, están dispuestos a comenzar su formación, a unirse para tener algo más en común. Les queda a los jóvenes de la Parroquia un gran reto y una gran labor por delante.
También durante esta segunda semana hubo reuniones con matrimonios, con personas de la tercera edad, con separados, divorciados… un poco flojo todo esto, por parte nuestra, y una mediana respuesta por parte de la gente.
Culminó la Misión con la Clausura de la Misión Juvenil, todo un sábado de encuentro, al cual asistieron JMV de Puerto Rico, con los que pudimos compartir experiencias, oración y eucaristía.
El domingo 22, día del Señor y junto al Arzobispo de la Diócesis de San Juan, Mons. Roberto, clausuramos la Misión de Jesús Maestro. El templo a rebosar de gente, gente que expectante esperaba el final de la eucaristía para ponerse manos a la obra con la continuidad, gente que con ilusión había vivido la Misión y que ahora se comprometían a que la verdadera Misión comenzase al día siguiente…
El lema de la Misión fue y sigue siendo:
¡CON JESÚS NUEVA VIDA! ¡VÍVELA EN COMUNIDAD!
Como siempre, no hemos hecho milagros, pero sí que el Señor ha tocado los corazones de muchas personas que se han dejado llevar por Él y han aceptado el reto de vivir a Jesús, la vida que el nos ofrece y a hacerlo en Comunidad.
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P. José Miguel Sánchez Florido, c.m.