En agradecimiento a Dios por los cien años de la llegada
de los Padres Vicentinos a la Costa Norte de Honduras.
“Caminando unidos”, en lengua miskita “Asla Kumira Wapaia” fue el lema de esta misión que inició en la parroquia San José de Puerto Lempira, continúa en la vecina parroquia de Santa Cruz y terminará en la parroquia San Vicente de Paúl de San Pedro Sula en el mes de agosto. De momento, aquí escribimos solamente de la Misión en las parroquias de la Vicaría de la Moskitia.
Una gran bendición de Dios, gran provecho pastoral y fuente de alegría para muchos pobres, algunos de los calificativos que nos surgen espontáneamente.
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La Santa Misión en la Moskitia en cifras
Han participado activamente como misioneros: 1 obispo emérito, 8 sacerdotes, 1 diácono, 4 seminaristas, 28 Delegados de la Palabra, 9 catequistas, miembros de los equipos de misión, y los miembros de los 45 comités de iglesia misionados.
Inició en el mes de julio, en la parroquia San José, donde ha llegado a 31 aldeas y 6 sectores de la ciudad de Puerto Lempira. Continuó el 1 de agosto con la misa de envío en Barra de Patuca para la parroquia Santa Cruz, donde han sido misionadas 8 comunidades, en dos fases de una semana cada una. Más de 45.000 personas misionadas, cientos de hogares visitados, varios miles de confesiones.
La visita a los hogares
Una de las experiencias más novedosas y felices ha sido la visita a los hogares durante la misión. Ha sido una visita de carácter pastoral, donde se ha incluido una breve reflexión y una oración de bendición. La sorpresa fue, que en la mayoría de comunidades los misioneros no anduvieron solos. A ellos se les iban uniendo miembros de las casas ya visitadas, era frecuente caminar en grupos de 20 ó 30 “misioneros”. Las familias se han sentido muy complacidas con esta bendición, y ha supuesto una excelente oportunidad para la catequizar los hogares.
Respuesta desigual
La respuesta, por lo general buena o muy buena, no ha sido unánime. En algunas comunidades, a pesar de los generosos trabajos de los misioneros y de los propios agentes de pastoral, la movilización fue muy limitada. ¿Razones? También en nuestros lugares empieza a haber otros intereses y otras distracciones. No obstante, siempre ha supuesto un fortalecimiento de los miembros activos de las comunidades misionadas, así como de los niños y jóvenes.
En los sectores de Puerto Lempira
Mientras en las aldeas de la parroquia san José la estancia de los misioneros ha sido de cuatro días, en cambio en cada uno de los 6 sectores o barrios de Puerto Lempira, ha sido de una semana completa. Cada domingo en la misa de 9am llegaban en peregrinación misionera las imágenes –pequeñas- de San Vicente y La Milagrosa, con su anda. Y al final de la misma era entregada a la siguiente comunidad o sector, que la llevaba a su templo. El esquema de misión allí era tan sencillo como eficaz: a las 6am Santa Misa, a las 9am Visita a los hogares, a las 2pm Misión infantil, a las 4pm Acto general de misión (con predicación del tema y diálogo en grupos). El sábado se tenía la clausura, a la que acudían también invitados de otros sectores, con lo que se fortaleció la comunión y amistad.
Protagonismo laical
La preparación de la misión fue mayoritariamente responsabilidad de ellos, y así mismo tuvieron gran protagonismo en la realización de la misión. Si bien el aporte de los misioneros de fuera fue importante y necesario, la mayor parte de los misioneros salieron de la misma Vicaría de la Moskitia. Dadas las grandes distancias que hay, muchos Delegados o catequistas no conocen extensas zonas de nuestras mismas parroquias. Sentirse llamados a colaborar, poder llegar a las comunidades con la merecida cruz de misionero/a ha motivado mucho a los laicos. Por otro lado, recibir la visita y el aliento de sus mismos hermanos, que hablan su lengua y que tienen similares ilusiones y dificultades, ha interpelado mucho en las comunidades misionadas. La misma realización de la Misión, con el intercambio interno de misioneros, ha sido una experiencia fuerte de comunión y fraternidad.
Temas tratados
“Misionando” hemos celebrado los cien años de misión. Pero también estamos en el contexto de la gran Misión Continental convocada para todas las naciones de América Latina. Este año se nos ha propuesto a las parroquias de Honduras ahondar en la “renovación” pastoral conforme a las cuatro dimensiones de la Iglesia: Comunión, Misionera, Samaritana, Pascual. Y esos han sido los temas centrales de nuestra s reflexiones.
El lema elegido
En miskito, Asla Kumira Wapaia, (Caminando Unidos), ha querido expresar la doble idea de avanzar (misionar) y permanecer unidos (comunión). También es un motivo conforme a los cien años de los padres vicentinos evangelizando a los pobres en Honduras, allí donde la Iglesia más nos necesita: Caminando Unidos.
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