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Parroquia la Inmaculada, Reus.
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Actualmente en la parroquia son tres sacerdotes de la misión: P. José María Biosca, Tony Quetlas y Juan Amengual. Uno es Párroco y el Vicario cuida del Hospital de san Juan Bautista. También se cuidan de la capellanía de la capilla de Jovellanos. La Inmacuda era un barrio que, cuando los padres la Congregación de la Misión llegaron al lugar, la gente vivía en casas humildes —cabe la aclaración: no en chabolas— pero hoy día hay pisos nuevos de primera clase, no muy asequibles para todo el mundo. La situación de pobreza del barrio la viven más la gente que ha cotizado muy poquito, por ese motivo son familias que perciben pocos ingresos. Es importante saber que los pobladores de la Inmaculada son pobres en ingresos, pero tienen su casa. En cuanto a la práctica religiosa, la gente no tiene la costumbre de ir a misa. Las eucaristías no tienen mucha asistencia. En domingo hay dos misas y una en sábado. La parroquia cuenta con catequesis infantil. Hay pocos niños, unos veinte.
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Llama mucho la atención cómo las madres de los niños asisten a la catequesis de sus hijos durante dos años, pero no le dan importancia a la Iglesia. Se puede constatar a través de la pastoral infantil que muchas madres viven en unión libre o civil. Al parecer no les dan mucha importancia al matrimonio. Es preocupante la situación. La parroquia también tiene las Comunidades Neocatecumenales. Se les atiende pastoralmente para que se sientan bien y participen de la parroquia. Otra de las actividades pastorales que se realiza en la Inmaculada es la visita a los enfermos. La comunidad no está muy acostumbrada a que se les visiste para consolar y animar a los enfermos. Todavía se piensa que si el sacerdote va a visistar a los enfermos es bajo la sospecha de que se van a morir. También hay que mencionar a la Asociación de la Medalla Milagrosa. Ésta realiza su apostalado permanente en la comunidad parroquial con el fervor que la caracteriza. Las Hijas de la Caridad, que residen en Reus, colaboran en la educación cristiana de los niños de la parroquia desde hace muchos años, son fieles colaboradoras en la catequesis infantil. Uno de los retos actuales de la parroquia es lograr que los fieles miren a la Inmaculada como su parroquia. Mucha gente se va a la parroquia del centro de Reus para celebrar su bodas, sobre todo. Es un pesar que no la miren como su parroquia, siendo que viven en el mismo sector. El tanatorio está muy bien organizado. Los rituales de exequias son atendidos en la parroquia de donde es el difunto. Cuando muere alguien del sector el párroco visita a la familia doliente y se les anima a ofrecer las misas en sufragio del ser querido que ha partido a la casa del Padre. Esto permite que las familias se encuentren, se solidaricen en el dolor, al menos durante unos días en la comunidad, al tiempo que se fortalece su fe y su ánimo. El bautismo, de todos los servicios que se ofrecen, es el sacramento que más solicita y recibe la comunidad parroquial. En la parroquia Inmaculada, en el mismo orden
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de cosas, existe la peculiaridad de que unos seglares, con quien cuenta la parroquia, bien formados y conocedores de la doctrina cristiana, van a los hogares de las familias que así lo desean a darles la catequesis prebaustismal. Todo todo queda aquí, ni es todo tan sencillo como parece. Después de este primer paso de charlas familiares para baustimos, se les convoca a la parroquia para darles una orientar a padres y padrinos en la preparación inmediata para la recepción del sacramento. De los demás sacramentos no hay tanta solicitudes. Por ejemplo, Matrimonios, en verdad, hay pocos en la parroquia. Influyen varios elementos, pero el principal es que el centro de la Misericordia queda al lado y la mayoría de la gente, tal vez por costumbre o porque es más conocida de la población, va allí a celebrar el matrimonio . Sería deseable que la comunidad comprendiera que todos los servicios y atenciones los pueden obtener en la parroquia. Cada tercer viernes de mes el párroco acude al Arciprestazgo a las reuniones periódicas de párrocos y vicarios, y cada mes participa en las reuniones a nivel de diócesis. El lugar adonde acuden es Selva del Campo. Aquí hacen retiros, convivencias, formación. Los padres, o sea, lo misioneros de la comunidad, se apoyan unos a otros y cooperan con otras parroquias, sobre todo con confesiones y misas. Aunque los padres son mayores, procuran salir adelante con las obligaciones y demás tareas pastorales. todos los celebran misa en las Clarisas, salvo el domingo que va un sacerdote de fuera; La comunidad ofrece su servicio a gusto, los miércoles, a las Hijas de la Caridad en la comunidad de la Selva del Campo y celebran la eucaristía los domingos en la capellanía del hospital san Juan Baustista. |
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