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P.
José Vicente Nácher y motorista de cayuco
La parroquia Santa Cruz comprende el Río
Patuca, Departamento de Gracias a Dios. Tiene 29 comunidades
y dos sedes, Barra de Patuca, donde residen las Hermanas de
la Caridad de San Vicente de Paúl, y Wampusirpi, en
donde están las Hijas de la Caridad.
Hay aproximadamente 45 Delegados de la Palabra,
10 Aspirantes y 110 catequistas en toda la parroquia. Delegados
en diferentes niveles: Aspirantes, con quienes se tiene formación
en diferentes gradual. Después pasan a Principiantes.
Se sigue, en este proceso, el material formativo de la Conferencia
Episcopal Hondureña. Los Delegados, como tales, también
tienen su proceso de formación permanente de Biblia,
sacramentos y litugia.
Los Delegados tienen dos grandes reuniones
al año, una por zona para formación, y otra
para planificación y organzación.
Los Catequistas, por su parte, tienen su
formación específica: la sicología del
niño en sus diferentes etapas y la catequesis en su
sentido bíblico-teológica.
En la labor pastoral se realizan visitas
a las comunidades. Para arribar a ellas los padres se transportan
-así ha sido siempre por las características
del lugar- en pipantes o cayucos como se puede ver en la gráfica.
Las comunidades más pequeñas son visitadas en
dos días. Los padres
misioneros aprovechan el tiempo a tope para
celebrar los sacramentos, visitar a los enfermos y tener un
encuentro con los niños, jóvenes, catequistas
y con el comité de la comunidad.. Esto se hace en cada
uno de los lugares visitados. La reunión con el Comité
-que es un modo de Consejo Comunitario- de la iglesia de cada
comunidad se hace, fundamentalmente para mirar la marcha pastoral
de la comunidad, pero también para analizar detenidamente,
según la condición de la gente, la situación
económica, ayuda a los pobres, etc.
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| En las
comunidades en donde las casas están muy distantes entre
sí, reciben, varias veces al año, las visitas de los
misioneros, junto con las Hijas de la Caridad y las Hermanas de
la Caridad de San Vicente de Paúl.
La pastoral de los misioneros no es improvisada
ni al desgaire, pues se guía por el Plan Pastoral de la Vicaría
de la Moskitia, ya que está contemplado en él, a su
vez, la pastoral juvenil, la familia, lo misionero, la Palabra,
la pastoral social y profética.
Junto a esto está la Campaña Infantil,
que se lleva a cabo a mitad de año en varias comunidades:
Wampusirpi, Raya, Bodega, Pimienta, Kurpa, Kraosirpi, Pansana, Awastigni,
Río Plátano y Patuca, Brus Lagura, Río Plátano
y Parawasito.
Las comunidades viven su fe en la celebración
eucarística, en la celebración de la Palabra, pero
más que nada en el canto. Cantan por el cultivo, las buenas
cosechas, la siembra, al inicio de la pesca y el buceo.
La pastoral juvenil está organizada en la
mitad de las aldeas de la parroquia, es una tarea siempre pendiente
y esperanza.
La pastoral social ha impartido talleres de formación.
Se está consolidando y organizando poco a poco. Los domingos
los sacerdotes celebran la eucaristía en donde se encuentren
y, donde no, los Delegados celebran la liturgia de la Palabra.
Es
bueno recordar la memoria histórica de la misión en
la Moskitia. En 1929 llegó la misión católica
a la Moskitia con el P. Barriá. Por esos mismos años
llegó la iglesia Morava, hoy escindida. Han aparecido otras
denominaciones cristianas: evangélicos y bautistas.
Con el pozo de la tradición de los antiguos
misioneros los padres Francisco Alejandro Cortez (Provincia Centroamericana)
y el José Vicente Nácher continúan el celo
apostólico y misionero de la Congregación, de nuestra
Provincia de Barcelona.
Para mantener el pastoreo, es decir, el contacto
permanente y directo con fieles de las 29 comunidades, serealizan
tres grandes giras al año, en cuyos intermedios se programan
diferentes cursos de formación para Principiantes a Delegados,
así como para Delegados en funciones, Catequistas, Pastoral
Juvenil, Pastoral social, etc.
Principal
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Las giras pastorales suelen durar unos diez días. Acompaña
al misionero un motorista experto en manejar el cayuco, habilitado
con un motor de fuera borda. El costo económico para poder
llegar a las aldeas es de unos 10 mil lempiras, esto es, unos 400
euros.
La
vivencia eclesial de la gente arraiga y se afianza. No hay grandes
variaciones o cambios, pues está todo el trabajo de los misioneros
de antaño. La Iglesia Católica no está creciendo
mucho, está estable, tal vez crece un poquito, pero no mucho.
Se puede mantener la iglesia estando presentes lo más posible
en las comunidades.
Los medios de comunicación están
ampliando mucho la cobertura telefónica, sobre todo en Brus
Laguna y en la costa. Los medios de transporte son el avión,
vía marítima y fluvial. Socialmente hay mayor apertura
y conocimiento del mundo exterior. Hay inmigración desde
el lado de Olancho, que traen otras costumbres.
La economía de los miskitos se fundamenta
en una agricultura de subsistencia. Realizan trabajos de temporadas,
sobre todo el buceo. Les permite obtener ingresos, pero les trae
quebrantos de salud, separación de la familia y problemas
de alcoholismo. La convivencia humana se ve afectada por el tránsito
y consumo de drogas. No hay una conciencia social del daño
que produce el consumo. En algunos casos se mira como un "golpe
de suerte". Aparte de esto está la pérdida de
identidad, de las costumbres tradicionales.
Finalmente, a manera de testimonio, la vida de
fe se ve enriquecida por las ancianas, son el alma orante, profunda
y espiritual de Barra de Patuca.
Presbiterio Ampliado 21-22 de feb. 2008 |
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