| En
el retiro que tuvieron para dar el paso a "Adultos JMV"
concluyeron que debían inclinarse al cuidado de los ancianos,
una realidad bastante a la deriva en San Pedro Sula.
Para aquel entonces había muchos ancianos abandonados y
a la gente no les gustaba atenderlos. Esta percepción fue
más clara a partir del contacto con el Asilo de Ancianos
"Perpetuo Socorro" del barrio Medina de San Pedro Sula,
perteneciente a la Municipalidad. La comunidad JMV adultos miró
que no se les cuidaba bien por la gran población de ancianos
en el Asilo. Cuantos más ancianos hay en un asilo, menos
se les cuida. Esto fue el detonante que motivó a los jóvenes
vicentinos que, en aquel tiempo, tal vez por muy jóvenes,
pensaron que iba a ser muy fácil embarcarse en la tarea de
cuidar ancianos.
Había que empezar con algo. La comunidad JVM empezó
a construir lo que sería el Hogar de Ansianos Margarita Nasseau.
Costó casi tres años levantar el edificio con la ayuda
de donaciones. Durante la construcción los jóvenes
salían a pedir donaciones, pero se apercibieron de que cuesta
mucho que la gente dé ayudas para ancianos. Esta fue la principal
razón por la que tardaron casi tres años en terminar
las obras de infraestructura. Fue en el año 1997 que pudieron
abrir el Hogar de Ancianos.
El Objetivo: cuidar y ayudar a los ancianos, darles un lugar digno
donde vivir, darles cariño, tratarlos lo mejor que se pudiera;
darles una digna sepultura. Los beneficiarios directos son los ancianos;
los beneficiarios indirectos, las personas que van a estar con ellos,
pero también los mismos jóvenes salen beneficiados
escuchando las vivencias de los ancianos.
|
|
|
Cuatro parejas, y un seglar soltero, de Adultos JMV están al frente
el Hogar Margarita Nasseau. Como Equipo velan que todo funcione
bien dentro del Hogar de ancianos. Cada uno va aportando su granito
de arena para que el proyecto siga adelante y funcione cabalmente.
Durante durante el año realizan muchas actividades para
agenciarse fondos, tales como ventas de comida, bingos, bazares
con ropa de segunda. Reciben, previa gestión, donaciones
locales y del extranjero. También la Asociación de
Padres, Provincia de Barcelona, aporta mensualemente una cuota.
Adicionalmente, hay personas que ayudan gracias a la canalización
de la Asociación de Padres.
Los Paúles son los encargados directos, según el
organigrama del programa, de la residencia de ancianos. Ayudan en
todas las necesidades económicas, a la conservación
del carisma de servicio al pobre, en el caso de JMV, para que no
pierdan esa nota. Motivan en el carisma. No es que se olvide el
carisma, sino los que están pendientes de refrescar la vocación
vicentina.
Un
logro importantes ha sido haber mantenido hasta ahora la Residencia.
Son 10 años de existencia. En dos lustros muchas cosas han
pasado, y gracias al Señor, no les ha faltado lo esencial
a los ancianos. De ahí la lección de confiar en la
Divina Providencia que no abandona de la mano a quienes le sirven
con alegría.
Hasta hoy el Equipo del Hogar Magarita Nasseau ha contado con la
asesoría del P. Superior de la Comunidad de Padres en Honduras.
Recientemente Antonio Sánchez anima y asesora a dicho Equipo.
principal
|
|
La
dificultad más crítica es la económica. Lo
demás no, ha habido apoyo de la gente, de los grupos, de
la parroquia Resurrección, de los Padres Paúles.
A pedir de las penurias económicas, queda la satisfacción
de darle a los ancianos lo que han necesitado. Por ejemplo, darles
los gustos que jamás ellos han tenido como "cortarles
las uñas de sus pies", "tomar leche", "dormir
en una cama", "que alguien les abrace" porque nunca
conocieron una caricia o un abrazo. Según el testimonio de
Lilian Mejía, Coordinadora, esta es una de las mayores alegrías.
No todo son "aleluyas", la impotencia más grande
es no poder ingresar más ancianos porque no hay dinero, no
poder contratar más personal para que los atienda como se
merecen. El dinero no es lo más importante, pero para atender
a los pobres a veces hace caer en la frustración.
El Equipo de Parejas de Adultos JMV ha trabajado con amor, porque
quieren que el proyecto siga. Queda el anhelo de fe y esperanza
de ensanchar los servicios a los ancianos. "Siempre he tenido
la esperanza -dice Lilian Mejía, coordinadora- de que un
día estén ocupadas todas las habitaciones, construidas
para ellos, pero que, por la cuestión económica no
pueden ingresar más ancianos; tengo la esperanza de que se
les pueda dar mayor felicidad, amor, cariño, atención;
que los días que les quedan de vida los vivan sintiendo que
viven con diginidad".
|
|