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Seminario San Vicente
de Paúl,
Tegucigalpa, Honduras.
Con
la esperanza de ayudar a discernir a los jóveneslos los padres
Jesús Palau y Samuel Finley realizan varios retiros anuales en
Honduras. En los últimos dos años, 2006-2007, han realizado
actividades en diferentes puntos de la geografía nacional, a saber:
la Moskitia, Trujillo, San Pedro Sula y Tegucigalpa.
Los intentos continuados de educar a los nuestros fuera de Honduras,
cuya data es larga, han sido infructuosos o, si se quiere, difíciles,
escasos. En la antigüedad los misioneros alentaban a los jóvenes,
siendo Mons. Jaime Brufau, c.m. obispo de la Diócesis de
San Pedro Sula, para que se formaran para la Iglesia Local. Era
una forma dar vida, de construir y consolidar la Iglesia universal.
Morir para vivir, dar a la misión para ayudar a construir
el reino.
Los presbíteros diocesanos Guillermo Medina, José
Antonio Canales y Enemecio del Cid, por poner esos ejemplos, sienten
una gran simpatía por el carisma de San Vicente de Paúl
y se debe, precisamente, al influjo cercano de los misioneros de
la Congregación de la Misión de las pasadas décadas.
En los años más recientes, 1980-2000, Los jóvenes
estudiantes eran acogidos en el Aspirantado de la Parroquia San
José, que hace unos años pasó a manos de Diócesis
de San Pedro Sula.
Había
un intento sincero y decidido de parte de los misioneros por sacar
adelante las vocaciones, aungunas encaminadas a la Diócesis
sampedrna, y otras para la Congregación de la Misión.
Para tal fin se los enviaba en el pasado a República Dominicana,
y sobre todo, en los años más recientes -década
de los noventa-, a Costa Rica o a El Salvador. E incluso se envió
a algún estudiante a realizar el Seminario Interno a Colombia
con resultados fallidos en la mayoría de los casos.
La cada vez mayor priorización de las vocaciones hizo que
la Provincia de Barcelona asumiera, desde Honduras, la determinación
de anclar la formación en la capital del pueblo catracho.
Actualmente
cuentan con dos estudiantes, Diego Wilban y Kenty Rosales, los cuales,
en diferentes etapas y edad, van madurando humana y vocacionalmente
bajo la dirección de los misioneros responsables.
Ciertamente, la mies es mucha y los obreros son pocos. Es esta
la razón por la que no hay que desmayar en esta pastoral
tan necesaria para continuar la tarea de evangelizar y asistir a
los pobres.
Conscientes del reto, no sólo de echar las redes, sino de
formar a los aspirantes a la vida misionera vicentina, los padres
Jesús y Samuel ya han participado en cursos de Formación
de Formadores en Venezuela y Brasil respectivamente.
En la fráfica el P. Samuel
Finley preside celebración con un grupo de jóvenes
con inquietudes vocacionales. El encuentro tuvo lugar en la comunidad
San Juan Bautista, La Cumbre, parteciente a la parroquia San Vicente
de Paúl.
El celo por la Pastoral Vocacional es una constante en nuestra
Provincia de Barcelona, no cabe duda. Por eso se ha puesto tanto
énfasis a esta pastoral, sobre todo en Honduras donde la
juventud, especialmente adolescentes, se plantea la pregunta de
"¿Maestro dónde vives?".
Oremos al dueño de la mies para que envíe más
obreros para trabajar en su viña. Él es el que llama
a quien quiere y cuando quiere. Que la semilla de tantas vidas gastadas
en misiones germinen en nuevas vocaciones que continúen la
trayectoria de la Provincia que cumple 100 años de evangelización
en Honduras. La Divina Providencia provea nuevas vocaciones para
las misiones en estas tierras pródigas de Honduras.
Acceso Principal del estudiantado,
Tegucigalpa
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