
“Dadme un hombre de oración y será capaz de todo. Puede decir con el apóstol, “Todo lo puedo en aquel que me conforta”. La Congregación permanecerá mientras lleve fielmente a cabo la práctica de la oración, que es como una defensa inexpugnable que defiende a los misioneros de toda clase de ataques” (SV, XI, 83 Coste)