5. Nosotros creemos que aún aquellos que no desean hacerse cristianos pueden cooperar con la Iglesia para modelar, para mejorar, la sociedad de hoy. Esto implica aceptar que la evangelización a la que nos invita el Concilio no puede ser limitada al bautismo. Es un hecho que los no-cristianos se han visto en muchas ocasiones atraídos e inspirados por la Doctrina Social de la Iglesia, e incluso, en algunos casos, han sido ejemplares en su implantación.

El compartir que ha sido posible en estos días, nos ha ayudado también a clarificar cuál puede ser nuestra aportación como vicencianos a la labor del diálogo interreligioso que trata de desarrollar la Iglesia. Nuestra mayor aportación no vendrá del campo de la reflexión teórica, aunque haya honrosas excepciones.

Es en la relación que se da en la vida de cada día y en la colaboración para socorrer a los más pobres, donde los vicencianos desarrollamos un diálogo con personas concretas de otras religiones; diálogo que desde las bases, más que desde la teología o la filosofía, va produciendo un acercamiento real entre cristianos y musulmanes. Fueron muchos los ejemplos de esta convivencia y colaboración que pudimos escuchar en estos días del encuentro, pero entre ellos voy a destacar las ideas principales del testimonio que compartió con nosotros Sor Ana Wiwiek, H.C., anterior visitadora de las Hijas de la Caridad de Indonesia, bajo el lema: “CARIDAD, COMO FUNDAMENTO DEL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO”. Ella, acompañada de dos líderes musulmanes, un hombre y una mujer, nos compartió como a pesar de las dificultades que comporta la diferencia de religión, es posible un trabajo conjunto por los más pobres. El lenguaje del amor va más allá de los credos.

Ahora bien, esto no es posible hacerlo de cualquier forma, necesita unas actitudes básicas para que pueda darse una colaboración y un diálogo armonioso. Este decálogo que ella nos compartió a nosotros acompañado de ilustrativas imágenes, os lo comparto también a vosotros de forma sintética, porque creo que es válido para muchos ámbitos de nuestra pastoral, no únicamente para el diálogo con el Islam:

1. No comparar. 2. Apertura. 3. Acercarse con una mente limpia. 4. Saber esperar, sin apresurarse. 5. Descubrir aquello que las personas realmente necesitan. 6. Abrirse a las sugerencias. 7. Tener una expectativa realista de los resultados. 8- Mostrar interés en el diálogo. 9. El diálogo es un medio de construir relaciones.

Sirvan estos últimos principios como conclusión y como puntos de reflexión para cada uno de nosotros en nuestra labor pastoral.

P. Enrique Alagarda, CM. Atrás <<<<<<

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